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Una villa Calatrava

Directorio:
Una villa Calatrava
- Introducción
- Reconquista
- Constitución
- Vida
- 8 estrellas de plata
- El Hospital del Concejo
- Cofradías
- Camino Real
- Sociedad
- Cronología y Bibliografía

 

Una Villa Calatrava

Una Villa Calatrava. Miguel Turra (XIII-XVIII)

Autor: José Ramón González Fernández
Fotografías de archivo
Fuente: Miguelturra en red, nº2

En el periodo comprendido entre principios del siglo XII y la segunda mitad del siglo XIII se produjo en tierras hispanas un cambio radical en la correlación de fuerzas entre el Islam y la Cristiandad. La reanudación de la ofensiva militar contra al Andalus, era seguido inmediatamente por la repoblación de los territorios que eran ganados por las armas, estuvo posibilitada por un indudable crecimiento demográfico, el desarrollo de las innovaciones técnicas militares, ligadas a motivaciones de índole social.

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Reconquista y Repoblación

La conquista de Toledo por Alfonso VI (1085) fue el punto de partida de la presencia de los castellanoleoneses en la Meseta Sur. Nos encontramos ante un poblamiento relativamente denso, en especial en torno al Tajo, siendo mucho más débil en La Mancha, con la existencia de importantes núcleos urbanos : Toledo, Talavera, Calatrava o Alarcos.
La ocupación de La Mancha por los cristianos fue un proceso lento, ya que estuvo sometida a los avances cristianos y a los alternativos contraataques musulmanes durante todo el siglo XII.
El hundimiento del imperio almorávide, a finales del primer tercio del siglo XII, posibilitó la ofensiva castellana.
Alfonso VII logró finalizar la repoblación del Valle del Tajo y campañas victoriosas como la toma de Oreja (1139) y la penetración hasta Calatrava (1146) y parte del Valle del Guadiana.
En la segunda mitad del siglo XII, los almohades llegan al poder unificando nuevamente el Islam peninsular y contraatacando a los reinos cristianos. No obstante, castellanos y leoneses pudieron disponer de un instrumento de gran eficacia frente a la acometida almohade: se trataba de las órdenes Militares, nacidas unos años antes en relación con las cruzadas a Tierra Santa. En tierras hispánicas destacan, por la actividad que desplegaron, las de Calatrava, Santiago y Alcántara, encargadas de defender y repoblar los territorios cedidos a lo largo de la frontera meridional de Castilla y León.
La ofensiva almohade se inició hacia 1170 con los ataques a Huete y Uclés, alcanzado su momento álgido con la ocupación de Alarcos, Calatrava y todo su Campo en 1195. Sin embargo, la victoria cristiana en las Navas de Tolosa (1212) permitió consolidar la repoblación de la Meseta Sur. En la llanura manchega el peso de la actividad repobladora cayo en buena medida sobre la Orden de Calatrava, llevando a cabo la ocupación definitiva del territorio y su puesta en explotación mediante la atracción de nuevos pobladores, a través de la entrega de tierras, concesión de fueros a las diversas pueblas a cambio de la obligación de residir y pagar los pobladores.

Reconquista y repoblación

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Miguelturra y su constitución

De la época musulmana son escasísimas las noticias que podemos aportar, sólo indicios, que creemos encontrar, en los límites concedidos a Miguel Turra en 1230, donde se señala como mojón a la Atalaya de los Abençales y se hace mención de la existencia de un serrallo entre Calatrava La Vieja y Ciruela. Junto a la existencia de varias almunias musulmanas cerca del Guadiana.
Con la reconquista de la tierra del Guadiana no figuran todavía nombres como Miguel Turra o Per Alvillo, si bien por su situación geográfica tuvieron que jugar un papel importante en su escenario, y sólo después de la pacificación, tras la jornada de las Navas (1212), encontramos la primera mención de Miguel Turra con la concesión en 1230 de una carta de puebla que fue formalizada por el Maestre Martín Ruiz reunido en el Convento de Calatrava La Nueva, donde se mencionan los términos de la citada aldea: " (...) de un cabo parte con El Pozuelo del camino por cima de la Cabeza de Francisco Obieco, por el camino que sale del dicho Pozuelo, e parte con Carrión por el Encinar suyo, que es dehesa de Carrión, por el camino que va a la Menbriella, e parte con Calatrava la Viexa según sale el camino de Carrión e va a Calatrava la Viexa, e toma por cima de la sierra e sale a la Atayala de Abençales, las vertientes contra el dicho lugar de Miguel Turra, e del dicho cabo parte con el Pozuelo de don Gil, e sale al a Cabeza de Menga Gimeno, e como desciende al camino que va del Pozuelo a Ciuruela (...)" ; los límites descritos son casi los mismo que tiene en la actualidad. Aunque no indica que era aldea dependiente de Calatrava la Vieja, hace que los investigadores den por hecho que pertenecía a su alfoz, incorporándose a la Encomienda de Pozuelo en el siglo XV.
A principios del siglo XIV aparecen varias noticias sobre nuestra localidad, ya que interviene en el Convenio firmado entre la Orden de Calatrava y el Concejo de la Mesta sobre los términos jurisdiccionales, junto con la adquisición por vecinos de la aldea del molino del Batanejo en el Guadiana.
Durante la minoría de Alfonso XI tuvieron lugar las sangrientas luchas originadas por la rivalidad de Villa Real con la Orden de Calatrava, cuyas consecuencias fueron la derrota de Malastardes y el incendio y destrucción de Miguel Turra y Per Alvillo por las tropas reales dirigidas por García Sánchez, alcaide de Jaén. Sin embargo, Miguel Turra como ave fénix resucita de sus cenizas con el apoyo de los Maestres de la Orden, en especial bajo el gobierno de D. Juan Nuñez de Prado, quien con anterioridad fue Clavero de la villa y sabía de su situación estratégica frente a los abusos de los regentes y de las ciudades regias.
Alfonso XI condena finalmente a Villa Real en 1347 y ordena a su concejo entregar las quinterías de El Corralejo, El Batanejo y las Navas de Ucenda, a la Miguel Turra.
Tras las Guerras Civiles entre Pedro I de Castilla y Enrique II de Trastámara (13631369), de las que salió vencedor este último tras la el Acontecimiento de Montiel (1369), la Orden de Calatrava se vio beneficiada debido al apoyo ofrecido, con tropas y recursos, al Trastámara; por ello, en 1382 la Orden de Calatrava reconociendo los constantes servicios de la aldea de Miguelturra le concede el término de Per Alvillo, junto con una serie de ventajas fiscales para sus vecinos.

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Vida en una Villa Calatrava

Las actividades económicas que desarrollaban buena parte de los habitantes de los territorios del Reino de Castilla, desde el siglo XIII en adelante, son de tipo rural. La progresiva incorporación de tierras meridionales que se iban ganado al Islam sirvió para apuntar más el protagonismo del mundo rural, sobre las producciones de tipo artesanal y el creciente intercambio de productos.
El eje fundamental de la estructura social estaba constituido por la relación señorescampesinos, que se mantendrá hasta finales del siglo XVIII. Los señores, laicos o eclesiásticos, a través de sus dominios solariegos y de sus poderes jurisdiccionales, obtenían cuantiosas rentas, lo que les permitía mantener su posición hegemónica en la estructura social. Los campesinos, constituían la fuerza de trabajo del sistema social y su base.
Las actividades agrícolaganaderas, basadas fundamentalmente en la obtención de alimentos, constituían el fundamento de la economía calatrava, que disponía de extensas llanuras baldías, dedicadas al pastoreo y a la producción agraria.
Los labriegos seguían utilizando los viejos arados romanos de hierro, tirados por bueyes, que fueron sustituidos a los largo del siglo XVI por las mulas. Se empleaba el sistema de cultivo de "año y vez", alternando el sembrado y el barbecho en las tierras de mejor calidad, ubicadas entorno a la Villa, dedicadas al cultivo de cereales (trigo, cebada), y en las que en 1579 se llegaba a coger 800 fanegas de pan, junto a la existencia de huertas con frutales; todo ello cercado. Más allá de ese cinturón se extendían, en un paisaje de campos abiertos, las tierras de labor, los viñedos y los olivares, junto con la permanencia de las alquerías musulmanas (huertas), en las que se alternaban los secanos y los regadíos.
Las actividades de tipo ganadero tuvieron en el Campo de Calatrava en general, y en la villa de Miguelturra en particular, una gran importancia, en especial los ganados de ovejas merinas, ya que en La Mancha escaseaba la mano de obra y al mismo tiempo existían amplios espacios semidesérticos. Prueba de su importancia será la existencia de las "cañadas" ganaderas relacionadas con la regulación de la Trashumancia llevada a cabo por la Mesta.
En Peralvillo, aún existen dos cañadas para el desplazamiento del ganado junto a los carriles existentes en el Camino de la Puebla, dedicados al envió de los rebaños hacia los invernaderos de Alcudia, la Celadilla, Cuarto Alto y las Arenas, hasta la llegada del verano, cuando eran desplazados hacia las zonas serranas.
No podemos olvidar, como ámbito de obtención de alimentos, el monte de las Cañadas y la Atalaya de los Abençales, donde además de alimentar a los puercos en los encinares, tenía grandísima importancia la caza y la apicultura, que alcanzó un gran desarrollo en la zona de Peralvillo a lo largo del siglo XVI y XVII; sin olvidar el denominado derecho de leñar, causa de no pocos conflictos con Villa Real.
Con el desarrollo y crecimiento de la Villa, desde 1480, comienza a producirse un gran progreso de las actividades artesanales y la consolidación del sistema gremial compuesto por: el gremio de herreros (herreros y cuchilleros), de la construcción (pedreros, carpinteros, carreleros...), del textil ( bataneros, tejedores y traperos), además de los dos gremios más poderosos: el de ganaderos y el de labradores, que se consolidarán plenamente a lo largo del siglo XVI, beneficiándose de la demanda de mano de obra de Ciudad Real, fuertemente afectada por la crisis económica del siglo XVII que provocó la desaparición de muchos de ellos.
El comercio se basaba en la institución del mercado semanal, donde se vendían todo tipo de productos; estaba situado frente a la casa de la Clavería, en el mismo lugar en el que se organizaban dos ferias anuales (antecendentes de la famosa Cuerda), una coincidiendo con la festividad de la Virgen de Agosto, que era muy afamada en todo el Campo de Calatrava, y la otra con la festividad de la Virgen de la Estrella, excelsa patrona de la Villa desde principios del siglo XVI, cuya importancia fue en aumento consolidándose como gran feria con la recuperación económica del "Siglo de las Luces".

Vida en una Villa Calatrava

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Miguelturra conquista las estrellas

La batalla del Salado, conocida por las fuentes musulmanas como la batalla de Tarifa, se produjo el 30 de octubre de 1340. Fue un hecho de armas clave en la lucha por el control del estrecho de Gibraltar, para evitar los desembarcos musulmanes.
Alfonso XI, rey de Castilla (1312-1350), anticipándose al ataque de los benimerines norteafricanos, obtuvo del Papa Benedicto XII la concesión de una cruzada en las tierras gaditanas, para ello se reclutaron mesnadas de toda Castilla: nobles, las grandes villas concejiles, las órdenes Militares, para hacer Frente a la amenaza norteafricana.
Las tropas benemerines de AbulHasan pusieron cerco a Tarifa, obligando al ejército castellano a acudir hacia el Estrecho en su socorro .
El 29 de Octubre, Alfonso XI logró que la milicia enviada por la villa de Miguelturra penetrara en el interior de Tarifa para ayudar a los sitiados y concertar una salida de estos durante el combate final.
Al amanecer del día siguiente tuvo lugar la batalla, las tropas castellanas chocaron violentamente con el ejército africano. La salida de los defensores de Tarifa y la milicia miguelturreña, en el fragor de la batalla, decidió la victoria a favor de los cristianos.
Este conflicto marcaría el fin, el definitivo dominio del estrecho de Gibraltar por parte de Castilla, arrebatando a los musulmanes africanos toda posibilidad de efectuar nuevas invasiones a la Península.
Con motivo de la hazaña de la milicia miguelturreña, Alfonso XI otorgó a la Villa de Miguelturra ocho estrellas de plata, para que las porte su pendón en recuerdo de sus "valiente fijos que lucharon valerosamente por su rey y su fe".

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Miguelturra. El hospital del Concejo

A partir del siglo XIII, en la ciudad medieval se sistematizan los medios asistenciales hacia los que habían descendido del nivel de pobreza, para entrar en el de la miseria. El más importante de estos medios es la creación de hospitales que actúan a la vez como hospederías de peregrinos, asilos de pobres y centros de atención médica a enfermos desheredados.
La Orden de Calatrava tiene un especial interés en dotar a todas sus villas de medios asistenciales, y en especial de hospitales, los cuales sumaban, a finales del siglo XV, un total de 48 instituciones, dependientes de los Concejos, de cofradías y de las iglesias parroquiales.
El hospital de la Villa de Miguelturra fue donado por "un difunto" en 1499, que cedió una casa con su campillo, en los arrabales de la villa, encomendando su gestión a los oficiales concejiles.
El hospital concejil aparece rodeado de un campillo o huerto, aspecto interesante ya que las zonas de huerta, de corral, se mezclaban con las calles y plazuelas. La casa de planta baja conformaba un cuerpo que se disponía en torno a un patiocorral en el que había un pozo. Frente a la puerta de entrada hay un zahuan "donde estaban los pobres durante el día". La cocina se situa en un lado del patio, donde los enfermos y los pobres se sientan en bancos dispuestos en torno al fuego.
En general, el número de camas, colchones o almadraques oscilaba entre 3 y 5 lechos, aunque en la «Visita» de 1510, los hijos de un difunto "solicitán a los visitadores la reparación y la provisión de todo lo necesario" para su buen funcionamiento.

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Las cofradías y la religiosidad popular

La Santa Vera Cruz

En los dominios de la Orden de Calatrava, desde mediados del siglo XVI, se produce un importante auge renovador de la religiosidad, en particular a partir de la creación de nuevas cofradías o hermandades, que se generalizará a lo largo del Siglo de Oro.
Entre las nuevas abvocaciones, ya que las de tipo mariano se encontraban generalizadas con anterioridad, destaca la de la Vera Cruz, que pasará a convertirse en el emblema cofrade de la Orden de Calatrava.
Las primeras noticias, sobre la "Antigua y Venerada Cofradía de la Santa Vera Cruz" en la Villa de Miguelturra, datan de 1634, cuando los Visitadores de la Orden narran como ésta cofradía tiene una pequeña ermita, de tapiería abovedada, dedicada al culto de nuestra Señora de la Soledad y del Santo Sepulcro, en los arrabales de la Villa, junto a una capilla en la igelsia de Santa María de la Estrella, "donde se depositaba una cruz grande dorada de buena hechura" símbolo de la cofradía.
Entre los numerosos bienes, que irán aumentando a lo largo del siglo XVII y XVIII, llama poderosamente la atención la posesión de censos donados por los fieles.
Respecto a las funciones litúrgicas de la Vera Cruz, se mencionan las procesiones del Jueves y Viernes Santo, la misa y procesión de la fieta de la Santa Cruz, junto a la obligación de realizar una misa por las almas de los hermanos difuntos.
Al frente del organigrama interno de la Cofradía existía un mayordomo, que junto a tres oficiales se encargaban de mantener el culto, las distintas actividades y de obtener los medios de financiación.
A mediados del siglo XVIII se produjo la decadencia y desaparición de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, dando lugar a las hermandades tradicionales de nuestra Semana Santa como son: Ntro. Padre Jesús Nazareno, Ntra. Sra. de la Soledad y la Antigua y Venerada Hermandad del Santo Sepulcro.

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El Camino Real y la Casa de postas

La necesidad de comunicar la Corte con Andalucía, pasando por Córdoba hasta la gran capital del sur, Sevilla, se potenciará a partir de 1500 debido a la colonización del continente americano y a la constante llegada de materiales preciosos: envíos de oro, plata, especias..., que tenían que ser transportados hacia la Corte, primero Toledo, en época de Carlos V, para posteriormente continuar hacia Madrid, ya con Felipe II y sus sucesores.
Dicho camino saldría de Toledo cruzando Orgaz, el siempre complicado puerto de los Yébenes, Malagón, Peralvillo, llegando a la llanura de Ciudad Real y siguiendo hacia Caracuel, Almodovar del Campo, Adamuz, Alcolea y por fin Córdoba, cubriendo una distancia en torno a 50 leguas (275 km).
Una casa de posta, también llamada venta o posada se define como "la parada donde toman caballos o mulas de refresco los correos o los que viajan en postas". Ya que la distancia existente entre unas y otras solía estar en torno a 2 leguas (18 Km.), distancia suficiente para poder cambiar las caballerías agotadas por otras más frescas y descansadas.
Estos establecimientos actuaban como ventas, mesones, fondas a los diversos viajeros, tanto comerciales como militares y, en el especial, al cuerpo de correos reales, impulsado desde la época de los Reyes Católicos, a principios del siglo XVI, y potenciadas por los Austrias y los Borbones, durante los siglos XVII y XVIII respectivamente, mediante la concesión de beneficios y ventajas fiscales a las personas que se asienten en estos lugares despoblados o alejados de los núcleos de población.
El enclave de Peralvillo, a medio camino entre Malagón y Ciudad Real, fue el lugar sobre el que se erigió una Casa de postas o venta, perteneciente al Concejo de Miguelturra y regida por un Mayordomo y su familia, cargo que era "ratificado cada año hacia la festividad de san Miguel", con la obligatoriedad de hacerse cargo del mantenimiento de la casa y de sus instalaciones, junto al establecimiento de fijo de la familia en la aldea.
La citada Casa de postas se mantuvo en pie hasta los años 60, localizada a la izquierda de la ermita de la Virgen Blanca, las crónicas la describen así: "la venta estava rodeada de un alta tapia encalada, cuyos portones de madera davan entrada a un patio enpedrado con un pozo. A la diestra se encontraba la casa de planta baja, con una cocina de fogón, una habitación pequeña donde dormían los posaderos y una amplia habitación con chimenea y pollos para dormir los arrieros y demás visitantes. A la extrema del patio encontramos las cuadras, el pajar y un palomar".

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Sociedad estamental y religiosidad

La sociedad calatrava, presentaba una estructura similar a la de la Corona de Castilla, en la cúspide encontramos a los Maestres, sustituidos a finales del siglo XV por los reyes de Castilla, Claveros y demás dignidades de la Orden, que se alineaban en las mismas filas que los poderosos linajes de la nobleza. Por tanto, el Clavero y la Iglesia toledana poseían ambos, grandes dominios territoriales y el derecho sobre numerosas cargas fiscales sobre la villa de Miguel Turra (1579): al Maestre y al Arcediano de Calatrava se entregaban los diezmos del pan y del ganado, al Clavero el diezmo del vino y las rentas de herrenales y huertas a la Encomienda del Pozuelo. Por el contrario, el bajo clero se encontraba mucho más cerca de los sectores populares, aunque al Curato de la Parroquía de Santa María La Mayor disponía de rentas basadas en la donaciones y en la creación de Capellanías.
En el otro extremo de la estructura social se sitúa el mundo campesino, muy heterogéneo, donde encontramos a campesinos (labriegos, ganaderos, labradores) y profesionales libres (barberos, escrivanos, regidores, alguaciles y alcaldes de Vara).
La religiosidad popular será un elemento importantísimo en la evolución histórica de nuestra localidad, la iglesia parroquial se comenzó a construir, en estilo gótico, el siglo XIV, quedando acabada a mediados del siglo XV la capilla Mayor dedicada a la abvocación de Santa María la Mayor, para finalizarla a lo largo del siglo XVII, con un estilo barroco. En el siglo XVIII se cambiará su nombre por el actual, Ntra. Sra. de la Asunción. A finales del siglo XVI encontramos las ermitas de la Virgen de la Estrella, que acabará convirtiéndose en la patrona de Miguelturra, sobre cuya iglesia fundó el linaje Treviño el convento de la Merced en 1680, que dio lugar a un conflicto jurisdiccional que durará hacia 1720. También existen las ermitas de San Sebastián, que pasará a llamarse tras la epidemia de peste de 1646, de San Antón, ofreciéndole una gran hoguera en su festividad, y un calvario en los arrabales dedicado a la Virgen de la Soledad, perteneciente a la Cofradía de la Santa Vera Cruz. En el último tercio del siglo XVIII, los viajeros nos hablan como se estaba construyendo por el pueblo de Miguelturra la Iglesia dedicado al Santísimo Cristo de la Misericordia, pero esto ya es historia de otra época.

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Cronología

1147: Toma de Calatrava por Alfonso VII.
1159: Invasión Almohade.
1158: Fundación de la Orden de Calatrava.
1189: Confirmación de Límites a Calatrava.
1195: Batalla de Alarcos, caída de Calatrava y de toda La Mancha.
1212: Batalla de las Navas de Tolosa y liberación de toda La Mancha.
1217: Traslado a Calatrava La Nueva.
1230: Carta Puebla a Miguel Turra con sus límites.
1243: Fernando III se sienta en el Pozuelo Seco de D. Gil; fundación de la Santa Hermandad.
1255: Pleito de límites entre Calatrava y Córdoba; Carta puebla para Villa Real.
1287: Avenencia pleito CalatravaMesta.
1297: Confirmación del fuero de Miguel Turra; venta de molinos en Río Frio en el término de Calatrava.
1306: Donación de Peralvillo.
1307: Convenio entre la Orden de Calatrava y el Concejo de la Mesta sobre términos jurisdiccionales.
1326: Concordia Villa RealCalatrava sobre derecho de leñar.
1328 Lucha entre Villa Real y Calatrava, batalla de Malastardes e incendio de Miguelturra.
1329: Sentencia de Alfonso XI a favor de la Villa de Miguelturra y la Orden de Calatrava por los abusos cometidos por Villa Real.
1340: Batalla del Salado.
1382: donación de Peralvillo al concejo de Miguel Turra.
1422: Visita de la Orden de Calatrava a la Claveria de Miguelturra.
1511 El rey Fernando el Católico da privilegio de exención de pecho a los vecinos de Miguelturra.
1579: Realización de las Relaciones topográficas de Felipe II de Miguelturra.
1680: Fundación del Convento de la Merced.

Bibliografía

CORCHADO SORIANO, El Campo de Calatrava, Vol. I, II y III. Ciudad Real, 1982. Instituto de Estudios Manchegos.
OCAÑA BARBA, J.M.: " Los privilegios medievales de Miguelturra: La Carta Puebla" en Alarcos: El Fiel de la Balanza, Ciudad Real, 1995, Servicio de Publicaciones de CastillaLa Mancha.
RADES Y ANDRADA, F: Crónica de la Orden y Caballería de Calatrava. Toledo, 1571.
RUIZ GÓMEZ, F.: "La Repoblación de Ciudad Real en los siglos XII y XIII" en La Provincia de Ciudad Real. Vol. II. Historia. Ciudad Real, 1992, BATM.
REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA: Colección de Fueros y Cartas Pueblas de España. Madrid, 1852.

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