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Batalla de Malas Tardes

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Batalla de Malas Tardes
- Introducción
- Nobleza
- Vida cotidiana
- Antecedentes
- La batalla
- Armas
- Bibliografía

 

Batalla de Malas Tardes

La Batalla de Malas Tardes. 1328

Autores: José Ramón González Fernández
Esmeralda Muñoz Sánchez
Fotografias de archivo
Fuente: Miguelturra en red, nº1

Malas Tardes fue una escaramuza más que batalla-, de las muchas que se produjeron durante aquellos años de enfrentamiento, en el siglo XIV, entre el poder de las órdenes Militares y el Poder Real de la vecina Villa Real.

La Edad Media comprende aproximadamente once siglos, a lo largo de los cuales la sociedad europea experimentó una notable renovación económica, social, religiosa y cultural. Tradicionalmente se habla de la existencia de una sociedad compartimentada, estamental, donde señores, clérigos y campesinos tenían delimitadas sus funciones. Así los señores gozaban de una amplia base de privilegios, teniendo la obligación de defender a sus vasallos y siervos, es decir, el trabajo de la guerra, mientras que el culto, la cura de almas, sería función de la Iglesia, una institución que supondrá a la vez un auténtico poder temporal en competencia con el poder de los Reyes y grandes señores feudales; finalmente, el campesinado, constituido por la inmensa mayoría de la población, tenía la obligación de explotar y trabajar las tierras de reyes y señores con diversos grados de restricción en sus libertades, bien como hombres libres, bien como siervos o como colonos.
La batalla de Malas Tardes aconteció en la primera mitad del siglo XIV, etapa de profundos cambios en el Reino de Castilla y León, que unificado en la figura de Fernando III El Santo (1217-1246) y con prácticamente toda Andalucía Reconquistada, será el escenario de frecuentes conflictos entre miembros de la alta nobleza castellana en disputa por mayor cuota de poder-, cuyas consecuencias recaerían posteriormente en el campesinado, viendo reprimidas aún más sus libertades y condiciones de vida; serán objeto de continuos saqueos, destrucciones y pillajes.
Los momentos de mayor tensión tuvieron lugar durante las minorías de edad de Fernando IV (1295-1312) y Alfonso XI (1312-1350), por lo que la inestabilidad política y las permanentes luchas y guerras civiles encubiertas en Castilla, serán la tónica general durante este período.
Las crónicas de estos reyes, así como las Actas de Cortes y hasta los poemas de la época, hablan de una Castilla que padecía pestes, malas cosechas, despoblamiento y pobreza, pero lo más importante fue la ruptura definitiva del sistema de equilibrios entre la Nobleza, situada muy cerca del poder, y la Corona, pese a que la Corona castellana durante el siglo XIII había ampliado su territorio en un 40% y contaba con una población estimada en 5.000.000 de habitantes, mayoritariamente cristianos puesto que los de credo islámico se habían trasladado al reino Nazarí de Granada, mientras que la población judía permanecerá en el territorio castellano, especialmente en las villas urbanas más activas, hasta su expulsión en el siglo XV.

Batalla de Malas Tardes

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Nobleza y Corona. Conflictos

Durante la Baja Edad Media la Nobleza Castellana había aumentado su poder. Su entrega en la Reconquista les reportó notables beneficios en el posterior reparto de Andalucía. No obstante muchos nobles no compensaron sus pérdidas en guerra con las tierras recibidas, sí a ello le sumamos la paralización de las cosechas en período de guerra y la falta de mano de obra para repoblar y trabajar las nuevas tierras, el resultado es el de unas pérdidas económicas notables. Pérdidas que recaerán sobre el campesinado, que ha de soportar un aumento de los precios, y una reacción nobiliaria acorde con su mentalidad feudal, consistente en el empleo de la fuerza a fin de imponer al campesinado pagos y servicios nuevos o restaurar obligaciones en desuso, equiparables a lo que los campesinos llamaban malos usos.
Pero la nobleza también utilizó otra vía para resarcirse de sus pérdidas, la de presionar a una monarquía que atravesaba una preocupante etapa de debilidad, con las minorías de edad de Fernando IV y su hijo Alfonso XI, intentando conseguir mercedes y mayores rentas.
La muerte de Fernando IV, en 1312, dejando a un heredero de tan sólo un año de edad, abrió un nuevo período de anarquía y guerra civil en Castilla. La tutoría del nuevo rey, Alfonso XI (1312-1350) fue ejercida por María de Molina, su abuela y viuda de Sancho IV, quien tuvo que afrontar nuevos conflictos civiles, la mayoría de ellos encabezados por la facción opuesta de la propia madre de Alfonso XI, la joven reina Constanza de Portugal, quien apoyándose en la Alta Nobleza, pugnó por la tutela del joven rey con María de Molina, ésta a su vez, apoyada por el pueblo. María de Molina murió en 1321, lo que abrió una nueva crisis, ya que al frente del Reino Castellano se situaron tres regentes: Don Felipe, Don Juan, El Tuerto, y Don Juan Manuel, hasta que en 1325, una vez que Alfonso XI, alcanza su mayoría de edad, el nuevo rey sofocó las ansias de poder de la nobleza y restableció un cierto orden con el apoyo de burgueses, pequeña nobleza y comerciantes.
No obstante tuvo que hacer frente a otros conflictos, como el de Malas Tardes. Pero el balance de su reino se puede resumir en varios puntos: disminuyó la autonomía municipal dando mayor cota de poder a la pequeña nobleza; impulsó la base económica ganadera de Castilla, introduciendo la oveja merina, de gran importancia para la economía castellana por su exportación hacia Flandes e Inglaterra; y reemprendió la lucha contra los musulmanes. Sus últimos años de reinado estuvieron marcados por la peste negra que asoló Castilla entre 1348 y 1350, con la que probablemente encontró la muerte.

Nobleza

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La vida cotidiana

Fieles al lema benedictino "ora et labora", los campesinos trabajaban, los clérigos oraban y los señores y caballeros guerreaban. Sin duda la gran masa de campesinos, mayoritaria dentro de la sociedad feudal, tenía la obligación del trabajo de la tierra, así en las Partidas de Alfonso X los definían como "(...) los que labran la tierra et facen en ella aquellas cosas por que los homes han de vevir et de mantenerse". El modus vivendi de los campesinos de la Orden de Calatrava y de Villa Real no diferiría de esta descripción.
Durante el siglo XIV el campesino "manchego" estaba caracterizado por ser un campesino poseedor de tierras, ya que la mayoría eran colonos llegados a esta zona desde tierras norteñas para repoblarla. La figura del campesino jornalero será posterior. Destacaba en La Mancha la figura del quintero, el que recibía la quinta parte de aquello que cosechaba, correspondiendo el resto al dueño de las tierras. En general, se trataba de un campesino no libre, es decir, sometido a vasallaje o servidumbre, que pagaba su rentas señoriales en trabajo o en especie, pero que también disfrutaba de la disposición de tierras y espacios comunales para el pasto del ganado para obtener leña, molinos, lagares, etcétera.
Por su parte, los Señores laicos tenían poca representación en estas tierras a inicios del siglo XIV, ya que la presencia de los Señores religiosos, tanto de las órdenes Militares con fuerte presencia en La Mancha-, como de los señoríos del Arzobispado de Toledo, aposentaban sus feudos en estos campos, con usos y costumbres acordes a su mentalidad feudal y estamento.

La vida cotidiana

MIGUELTURRA VERSUS VILLARREAL

En el periodo de Crisis institucional que vive Castilla en las primeras décadas del siglo XIV, durante la minoría de edad de Alfonso XI, donde desde los Infantes regentes por un lado, a los miembros de la nobleza, por otro, incluyendo maestres y demás dignidades de las Ordenes Militares, se dedican a la conspiración permanente, a llevar a cabo incursiones a territorios cristianos y a lapidar el patrimonio regio, tiene lugar el denominado "Episodio de Malas Tardes", uno más de los muchos incidentes que se producirán entre 1310 y 1332, periodo que va desde la muerte de Fernando IV de Castilla, a la Coronación en Burgos de Alfonso XI, llamado en las Crónicas "El Justiciero".

CHURRIEGOS - CULIPARDOS

Con estos dos términos peyorativos, nos referimos a los habitantes de Miguelturra y Ciudad Real. Su origen esta íntimamente relacionado con la "Batalla de Malas Tardes" (1328). Antes de esta fecha era calatravos y pozueleños. Con el término churriego, nos estamos refiriendo a los habitantes de la aldea de Miguel Turra, que participaron en la batalla de Malas Tardes escasamente armados y al resto de habitantes de la aldea mujeres, niños y ancianos, atacados y quemadas todas sus pertenencias tras la escaramuza con Villarreal.
En contraposición, se denomina culipardos, a los miembros que conformaban las mesnadas concejiles procedentes de Villarreal, debido a que su uniformación se caracterizaba por tener un pantalón pardo y a no atreverse a salir a enfrentarse con los calatravos; debido a ello y al calor de estar sentados, su trasero cogía el mencionado color pardo.

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Antecedentes del conflicto

Para poder entender los choques armados en torno a nuestra localidad, es necesario reseñar, que lo que tradicionalmente denominamos el Campo de Calatrava, fue durante los siglos XII y parte del XIII, hasta las Navas de Tolosa (1212), una línea muy permeable de conquista y reconquista entre los ejércitos almohades y los castellanos.
A lo largo de todo este periodo se instaura sobre estos territorios "La Orden de Caballería de Calatrava", la cual sufrirá en sus propias carnes los conflictos anteriormente mencionados, y a consecuencia de ello recibirá grandes privilegios y donaciones regias, dando lugar a una potencia política y económica de primer orden en la Península Ibérica, convirtiéndose en los albores del siglo XIV, más en un rival del poder regio que en una colaboradora como en tiempos pasados.
Al tiempo que se consolida la Orden, se lleva a cabo la vertebración del nuevo territorio mediante el otorgamiento de Cartas de Poblamiento, para asentar gentes y explotar económicamente el territorio. Fruto de esta política serán las aldeas de Carrión, Pozuelo del Camino y Miguel Turra (1230), aldeas que según algunos investigadores podrían haber sido desgajadas del alfoz o término de Calatrava. Al tiempo, la Corona mantendrá una serie de enclaves en torno al Guadiana, como Alarcos, Bolaños y el Pozuelo Seco de Don Gil, futura Villarreal. La gran proximidad entre ambos territorios, provocó incidentes concretos por el uso de leñar, la Atalaya de los Abenzales, la actual Atalaya, pertenecía a Miguel Turra por el empleo de pozos, la realización de Ferias y el empleo de molinos y batanes, entre los vecinos de ambos enclaves.

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Malas Tardes

Todos los conflictos mencionados con anterioridad, son choques normales entre vecinos, ya que entre aldeas de la misma orden existieron, como en el caso de Carrión y Torralba. El problema era otro: la política de consolidación del Campo de Calatrava por parte de la Orden. Villarreal era un enclave molesto para la política del Maestrazgo, ya que suponía un control por parte de la Corona. Este matiz, da un nuevo carisma a la situación, se suman los conflictos vecinales y la alta política, dando lugar a un cóctel muy peligroso. La Orden pensaba que a través de los nuevos y constantes privilegios donados a la emergente aldea de Miguel Turra, se lograría despoblar el asentamiento regio. No obstante, el Regente D. Felipe, tutor del futuro Alfonso XI, práctico una férrea política de control frente a Calatrava, y en particular a su Maestre D. Garci López de Padilla, una amenaza personal para la política del Infante. Garci López de Padilla, era más un señor feudal que un freire luchador frente a los infieles. Debido a su posición de choque, y a sus actitudes poco valerosas en la lucha contra la taifa de Jaén, que supuso una importe derrota a las huestes calatravas en 1328, provocó, en ese mismo momento, una insurrección de freyres de la Orden, su cabeza visible fue Frey Juan Nuñez, Clavero de la Orden, y una serie de caballeros de su confianza, algunos de ellos nacidos en Villarreal. Ocasión aprovechada por Quesada, Alcaide del Alcázar Real de Villarreal, para abrirles las puertas y pedir refuerzos a Baeza, Córdoba y Toledo, además de informar al Infante Don Felipe de la situación.
Ante lo ocurrido, el Maestre Garcí López de Padilla, con los rigores del calor de los meses de julio o agosto, reúne a sus mesnadas y parte hacia la aldea de Miguel Turra, donde se asienta y pone en práctica una serie de operaciones militares, definidas por De Rades "(...) y con ella començo a hazer guerra como en tierra de infieles, a fuego y a sangre contra los de Villarreal (...)" encaminadas a presionar a los vecinos de la aldea vecina para que expulsarán a los freyres desleales. Para ello, se quemaron y arrasaron viñas, campos de pan llevar, se detuvieron a vecinos de la villa regia, cuando salían a realizar sus labores, eran azotados y enviados al Sacro Convento de Calatrava la Nueva.
A lo largo de los días de constante sitio y presión frente a la ciudad regia, se produjo una primera escaramuza, la Crónica de Rades habla que " salieron un dia contra el (se refiere al Maestre) cinquenta de cauallo" desde Villarreal, para evitar nuevas incursiones y fueron destrozados por las huestes calatravas. Ante esta situación al Alcaide del Alcázar de Villarreal y los freyres rebeldes, sólo les quedaba una oportunidad, debido a los muchos días que duraba el sitio y la falta de refuerzos procedentes de otras ciudades de realengo. Era un contraataque, destinado a sitiar al Maestre y a sus tropas en torno a Miguel Turra.
Para ello partieron al frente del contingente "culipardo" el Clavero Diego Sánchez de Viezma y el Alcaide Quesada, por el denominado camino de Per alvillo. Garci López de Padilla enterado, marcha a toda velocidad "con toda la gente que en la aldea había de armas tomar", encontrándose en un gran llano, donde ambos bandos lucharon valerosamente.
Las tropas calatravas fueron derrotadas y su Maestre huyó herido, en el campo quedaron cuerpos de algunos caballeros y sobre todo peones, es decir campesinos sin experiencia en batalla y posiblemente mal armados, los "Chirriegos". Ante la situación las huestes "culipardas", marcharon contra Miguel Turra, la cual asaltaron, robaron y mataron a mujeres, niños y ancianos, además de quemar las casas, y en especial la Casa de la Clavería y una torre fuerte, que era vista desde Villarreal como un centro de posibles incursiones hacia los dominios de realengo. Este periodo de desmanes, se resolvió con la mayoría de edad de Alfonso XI, la renuncia al Maestrazgo por parte de Garci López de Padilla a finales de 1329, con la reestructuración del término de Miguel Turra, perdiendo la Atalaya de los Abenzales a favor de Villa rreal y confirmando la cesión de Per alvillo, que ya fue hecha efectiva en 1306. Creando así, una zona de nadie, entre la emergente Orden de Calatrava y las posesiones de Alfonso XI el Justiciero.

Plano Malas Tardes

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Armas, Fortalezas, Estrategias

El armamento en la Baja Edad Media (Siglos XIV-XV) es similar en toda Europa. El empleo de armas en nuestra "batalla" de Malas Tardes, se caracteriza por su escasez de noticias, no obstante, a través de las Crónicas sabemos que hubo presencia de jinetes armados con armaduras en plena evolución, a medio camino entre las pesadas placas metálicas y yelmos de tipo corintio, junto a otros con la típica cota de maya, siempre con escudo de tipo almendrado. En lo que respecta a las armas ofensivas mencionar el uso generalizado de picas, espadas latinas y dagas, tanto por peones como caballeros, son especialmente destacables las secciones de ballesteros con sus terribles dardos. También es cierto que la mayoría de los peones eran simples campesinos mal entrenados, sin experiencia en combate y con gran escasez de armas, por lo que utilizaban desde una horca, pasando por la hoz o una simple onda.
Sabemos que Malas Tardes se produjo debido a una contraofensiva de las huestes concejiles de Villarreal, que buscaban sitiar al Maestre en la aldea de Miguel Turra, debido a que existía una "muralla" de tapial junto a una torre adelantada, si a todo esto añadimos la organización de la aldea en pequeños barrios cerrados entre sí, estamos ante un asentamiento perfectamente defendible.
Por último, en la estrategia en una batalla campal como Malas Tardes, en una amplía llanura como es esta zona de nuestra localidad, los movimientos de las huestes eran un poco anárquicos: caballeros junto a infantes, todo ello regado de ondas y dardos.

Armas, Fortalezas, Estrategias

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Bibliografía

CORCHADO SORIANO, El Campo de Calatrava, Vol. I, II y III. Ciudad Real, 1982. Instituto de Estudios Manchegos.

OCAÑA BARBA, J.M.: Los privilegios medievales de Miguelturra: La Carta Puebla, en "Alarcos: El Fiel de la Balanza", Ciudad Real, 1995, Servicio de Publicaciones de Castilla La Mancha.

RADES Y ANDRADA, F: Crónica de la Orden y Caballería de Calatrava. Toledo, 1571.

RUIZ GÓMEZ, F.: La Repoblación de Ciudad Real en los siglos XII y XIII, en «La Provincia de Ciudad Real. Vol II. Historia». Ciudad Real, 1992, BATM.

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